viernes, 23 de noviembre de 2012

Juega a tu favor

Cuando jugamos lo hacemos en un espacio seguro en el que se suspende temporalmente la realidad, lo que nos permite hacernos otro tipo de preguntas - las cuales nos permitimos responder de forma diferente. Juego y creatividad son sinónimos.

También con el juego podemos explorar retos empresariales complejos, y generar nuevas perspectivas acerca de cómo funciona el mundo, y desde esas perspectivas encontrar nuevas posibilidades y estrategias.

Causa-efecto puede ser la lógica más productiva en una economía industrial, pero es muy discutible su productividad en la economía basada en conocimiento, donde precisamente lo que no queremos es algo predecible, sino algo innovador. Y lo innovador es algo que por definición no sabemos lo que es hasta que no damos con ello. La innovación requiere de un espacio creativo en el que la realidad pueda ampliarse para que quepan nuevas aproximaciones, y eso es lo que se consigue con el juego, un entorno para explorar, experimentar y avanzar con prueba y error.

El juego no es algo trivial, o frívolo, o sin sentido, por el contrario, jugar está en la misma esencia de nuestro aprendizaje ¿se puede aprender si no estamos dispuestos a cuestionarnos y a probar?El juego es el espacio donde nos preguntamos "¿y si...?" en lugar de limitarnos con "peros".

Jugar no es lo opuesto a trabajar. Debe considerarse más bien como algo complementario y fuente de ideas para aplicar en el trabajo.

Cuando jugamos y entramos en modo juego ponemos en funcionamiento nuestra imaginación, el mundo de lo posible y también de lo que a priori parece imposible. Imaginar que volamos nos ha llevado a inventar la manera de hacerlo ¿podríamos haber desarrollado artefactos voladores si no nos pudiéramos imaginar volando?

El juego tiene reglas y acuerdos entre los participantes pero está motivado por el placer, no sujetándose a una autoridad coercitiva. Por la colaboración y la expresión cultural que se produce, el juego desarrolla entre los participantes vínculos sociales que contribuyen a la definición de un liderazgo y trabajo en equipo específicos para el grupo, ya no se trata de una receta impuesta de fuera, sino de un concepto a medida construido entre todos los miembros.

El juego dinamiza nuestro hemisferio cerebral derecho, aquel que trabaja con sentimientos, creencias, imaginación y pensamiento subjetivo, elementos que, lo queramos o no juegan un papel esencial en las decisiones que tomamos. Ponerlos sobre la mesa y ser conscientes de ellos puede tener por un lado un efecto catártico y por otro nos va a ayudar en tomar mejores decisiones al enfrentarnos a retos empresariales complejos.

Podemos decir por tanto que siempre que jugamos lo hacemos a nuestro favor.

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